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Red Interamericana de Compras Gubernamentales destaca eficiencia y ahorro en las compras públicas

Red Interamericana de Compras Gubernamentales, RICG, destaca capacidad de ahorro del sistema de compras públicas de Chile en su boletín N°12. El sistema de adquisiciones públicas chileno transa cerca de 8.053 millones de dólares anuales, generando ahorros por 280 millones de dólares. La columna fue desarrollada por Claudio Loyola, jefe del Área de Mercado Público de la Dirección ChileCompra.

Red Interamericana de Compras Gubernamentales, RICG, destaca capacidad de ahorro del sistema de compras públicas de Chile en su boletín N°12. El sistema de adquisiciones públicas chileno transa cerca de 8.053 millones de dólares anuales, generando ahorros por 280 millones de dólares. La columna fue desarrollada por Claudio Loyola, jefe del Área de Mercado Público de la Dirección ChileCompra.Para cualquier empresa, alcanzar porcentajes de ahorro del 3% en compras, puede marcar la diferencia respecto de su competencia. Aún más, lograr beneficios en procesos, que permitan una mejor organización de recursos, y por tanto, faciliten la maximización de la función de eficiencia organizacional, es sin duda una buena noticia al mencionar sus logros.

Sin embargo, estas cifras deben ser tratadas con moderación, en el entendido que en ocasiones se construye información a partir de datos no lo suficientemente pulcros, y que determinados supuestos pueden implicar que la gestión de una compañía sea o no exitosa.

En el ámbito público, concluir respecto del ahorro que se genera por una determinada estrategia de abastecimiento y un sistema de compras específico, es quizá más delicado, no sólo por las complejidades propias de los posibles modelos de medición, sino además por la dificultad de contar con información pertinente y suficiente para realizar estimaciones realistas.

En este contexto, en Chile hemos realizado esfuerzos tendientes a diferenciar los beneficios de realizar compras públicas a través de un sistema electrónico. Mientras en los inicios de ChileCompra nuestra meta fue identificar el ahorro general, tanto por precios como por mejores procesos, con el paso del tiempo hemos avanzado hacia un modelo que permite un análisis de la tendencia del ahorro en precios.

Considerando que a mayor competencia aumenta la probabilidad de que aparezca un postor más económico; que si los postores saben que hay más competencia reducen sus precios para aumentar la probabilidad de adjudicación; y que más participantes desincentiva la colusión; a nuestro entender, el ahorro en precios es una función de la competencia del mercado. Bajo este concepto, hemos construido un modelo que permite obtener un porcentaje de ahorro en precios1, a partir de los niveles de competencia del mercado que se generan en las transacciones efectuadas a través de la plataforma de licitaciones de ChileCompra, www.mercadopublico.cl.

Cabe recordar que más de 850 organismos del Estado chileno –incluyendo ministerios, servicios públicos, hospitales, universidades, fuerzas armadas y municipios efectúan sus compras a través de esta plataforma electrónica, generando transacciones por más USD 8.000 millones al año en las que participan más de 100 mil, el 90% de las cuales se adjudican negocios.

Con todo, un determinado porcentaje de ahorro no es en sí mismo una señal de si estamos o no haciendo bien las cosas. En este sentido, cabe preguntarse ¿qué tan bueno es este porcentaje si se compara con los ahorros que logran otras empresas e industrias?

Por otra parte, el ahorro en precios no es la única variable a medir, sobre todo, en el entendido que el ahorro en precios tiene un costo intrínseco. ¿Cuánto cuesta la evaluación por parte de los compradores de una oferta adicional por cada licitación? Para garantizar la trasparencia y por tanto fomentar la participación de más empresas ¿en qué costos adicionales debemos incurrir?

Asimismo, no debemos olvidar que el fin no es el ahorro, sino facilitar una mejor inversión de los recursos públicos. En un sentido amplio, el Estado no necesariamente debe ahorrar, sino ser más eficiente en la producción de bienes y servicios para los ciudadanos. Por tanto, no podemos leer el ahorro sólo como la capacidad de obtener los insumos que se necesitan para generar productos y servicios a menor costo, sino que se debe tomar en consideración la evolución de las industrias y de los mercados, en paralelo a la discusión respecto del ahorro. En este contexto, es relevante compartir metodologías de medición de ahorro y eficiencia, a fin de permitir comparaciones pertinentes, que incorporen de la mejor forma posible las distintas condiciones, y faciliten el intercambio de buenas prácticas entre nuestros países.

Esto no se reduce sólo a si compramos por catálogo o si utilizamos un determinado tipo de subasta e, incluso, es una discusión que excede a si el canal es o no electrónico, dado que esa materia forma parte ya del mínimo que se requiere en un sistema de compras moderno.

Las agencias de compras públicas no deben perder el foco. Asumiendo que en cierto sentido las compras públicas han madurado y logrado el mínimo requerido en términos de transparencia, tenemos la oportunidad de aportar a la eficiencia de gestión pública de mejor forma, en la medida que nos acercamos a los organismos y los apoyamos a fin de que, no sólo logren ahorros, sino que sean eficientes. Debemos avanzar hacia un modelo en que las instituciones den cuenta no sólo de la velocidad con que ejecutan sus recursos, sino también de la calidad de esta gestión, concepto que supera la simple valoración de la diferencia del gasto en un lapso de tiempo.

Ahorro no es sólo verificar cómo ha disminuido el gasto entre un periodo y otro. Resulta además del todo relevante la discusión en torno a cuáles son las agencias que de mejor forma ejecutan sus recursos, o qué calidad de insumos están adquiriendo y, por cierto, incorporar en el análisis el beneficio logrado por mejoras en los procesos.

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